Las Recalificaciones de terrenos Industriales: De Brooklyn a Donostia.

Ha comenzado a celebrarse en Donostia la serie de 4 documentales, seguidos de debate, en torno a la pregunta “de quién es nuestra ciudad”, organizada por Manteo Bizirik, con el apoyo de Donostia Kultura. Vaya desde el principio la felicitación a la citada asociación por ser capaz de una iniciativa que trae además al debate a grandes pensadores del urbanismo

En la primera sesión se ha proyectado el documental “Emergent City” y contó como invitado con Alfonso Vegara, coautor de las Directrices de Ordenación del Territorio del País Vasco de 1997.

Del documental llamó la atención que, salvando las distancias y la diferencia de dimensión, la problemática de la rezonificación de terrenos en el barrio de Sunset Park de Nueva York tenga tantos puntos en común con  lo que está sucediendo en varios ámbitos de Donostia. En concreto, la recalificación de suelos históricamente destinados a actividades económicas para su destino a zonas comerciales y vivienda intensiva, práctica que en las últimas décadas se ha cobrado en Donostia la víctima de miles de puestos de trabajo, los más recientes y controvertidos en los ámbitos de Añorga Txiki y Zardoya-Otis de Herrera.

En el documental, vimos al vecindario reivindicando la mejora de su entorno de vida, defendiendo que el suelo se destine a crear y mantener puestos de trabajo y en contra de la recalificación sistemática a suelo residencial y comercial, por su impacto en el precio de la vivienda habitual del vecindario existente, por impulsar la gentrificación y la conversión en barrio dormitorio.

Aunque parezca mentira, lo cierto es que las problemáticas a ambos lados del atlántico se parecen como gotas de agua: el empecinamiento de las entidades promotoras de la operación movidas por las enormes plusvalías que puede generar, la ceguera municipal, la entrega generosa de la población residente que resiste en favor de la historia de la ciudad, de la mixtura de usos y del único urbanismo que es digno de ser llamado sostenible.

Pero lo que más impacta es ver en Estados Unidos semejante lección de democracia real: tanto políticos como promotores se pasan años reuniéndose con el vecindario, con el grupo que protesta contra la recalificación (ellos la llaman rezonificación, pero es exactamente lo mismo); los concejales tienen oficinas abiertas al público en el barrio, se interesan por las reivindicaciones del grupo opositor, hacen asambleas abiertas, justifican públicamente su voto, la ciudadanía cuenta con una gabinete asesor independiente del ayuntamiento, hay una especie de comité intermedio (entre ayuntamiento y ciudadanía) de 50 personas que funciona como órgano consultivo en el que están presentes todas las sensibilidades …. Al verlo se siente verdadera envidia.

En Donostia, se hace una presentación pública del proyecto, porque la ley taxativamente lo exige, y la mayoría de los concejales no se acerca a intentar entender la problemática porque las decisiones están tomadas, los compromisos adquiridos y le tienen un miedo atroz al debate.

Si se acercasen entenderían porque está un amplio sector del barrio de Herrera en contra de la recalificación de las instalaciones de Zardoya-Otis con destino a 456 viviendas. Podrían conocer que Herrera ha perdido todo el tejido económico y no quedan puestos de trabajo, que no hay zonas verdes, espacios libres, ni dotaciones de ningún género, exactamente igual que hace 50 años. Y en ese contexto, la modificación a la que las y los vecinos se están oponiendo traslada vergonzosamente 5.700 m² de zonas verdes que legalmente corresponden a ese ámbito a más de 6 kilómetros de distancia, a Erregenea (Igeldo).

Indignante, máxime cuando de la documentación expuesta al público obtenemos respuesta a 2 preguntas fundamentales que surgen siempre en estos asuntos (curiosamente también en Sunset Park): a quién beneficia y de cuánto dinero estamos hablando. Pues bien, entre otras parcelas, en concreto la propiedad de la multinacional Otis (líder mundial en el sector de ascensores y escaleras mecánicas) ha pasado en 2021 y 2024 a Barenys Promoción de Viviendas S.L. (antes de la aprobación de la recalificación), y el suelo se ha revalorizado hasta los casi 20 millones de euros, todo un pelotazo como si del juego del monopoly se tratara.

¿Para cuándo unos políticos convencidos de la igualdad de derechos ciudadanos, de la prioridad de hacer ciudad por encima de los intereses de los promotores, y respetuosos con el derecho a disentir?

                                                                       13 Enero 2026

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