El Alcalde acaba de decir que también hay que hacer viviendas tasadas, “para no hacer la ciudad inaccesible a una amplia clase media y hacer también de precio libre para favorecer la mezcla de distintas rentas”. Dicen que quiere ser ágil y valiente. Pero, ¿para quién son inaccesibles las viviendas de Donostia?
Es evidente que la política de vivienda de las últimas décadas no ha dado buenos resultados, y habrá que analizar por qué, qué se ha hecho mal. Por qué en Donostia para comprar casa hay que ser rico. O por qué los inversores han comprado las casas de Donostia mientras l@s ciudadan@s han tenido que dirigirse a las localidades vecinas, rompiendo la demanda y el equilibrio de la oferta de estos municipios y afectando al alza a los precios. Fruto de la política “laissez faire laissez passer” impulsada desde el ayuntamiento en las últimas décadas.
Para tomar una dirección u otra, es imprescindible responder a estas preguntas con honestidad y autocrítica, porque se nos impone claramente una realidad: si hay políticas de vivienda desde 1994 (el decreto de estándares de vivienda protegida de 1994 y la ley autonómica de urbanismo 2/2006 de hace 20 años), ¿cómo y por qué hemos llegado a esta situación en la que hay 85.000 viviendas libres en Donostia (que salen a la venta la mayoría de los precios de más de 500.000 euros, y mucho más arriba), y sólo 3.800 protegidas?
Una política de vivienda debe partir del análisis de la demanda. La Directiva de Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco (2019) establece que los ayuntamientos deben partir de la necesidad de sus ciudadan@s para aceptar el dimensionamiento de la oferta de vivienda. Y la cuestión es que todavía estamos en Donostia para analizar la demanda y la necesidad. De hecho, no ha sido hasta este año cuando el ayuntamiento ha puesto en marcha el Observatorio de la Vivienda y ha manifestado su intención de abordar este trabajo.
Como están diciendo la mayoría de los expertos, construir más viviendas no ayudará a reducir el precio. De hecho, la necesidad de los hogares actuales no proviene del crecimiento de la población ni de la llegada de personas, la demanda de hoy en Donostia viene del desorbitado precio de los hogares. Hay viviendas suficientes, pero no podemos comprarlas. En consecuencia, construir más casas es una tarea inútil. Los poderes públicos deben incidir en el precio de las viviendas ya construidas, activando políticas valientes y, por qué no, nunca utilizadas: aumentando considerablemente el parque de viviendas de propiedad municipal, metiendo mano efectiva en las viviendas vacías, devolviendo las casas turísticas a l@s donostiarras, prohibiendo casas de segunda residencia, etcétera.
“El alquiler y la vivienda protegida deben ser prioritarios y hay que incidir en 85.000 viviendas de venta libre”
Deberíamos saber hasta dónde se ha extendido en los últimos años el colectivo de ciudadan@s que no puede acceder a una vivienda en Donostia. Los datos son significativos: hasta la fecha, para poder optar a la compra de una vivienda de protección oficial, los ingresos de la unidad convivencial deben oscilar entre 12.000 y 46.463,29 euros (una vez aplicada la ponderación en función del número de miembros de la unidad y de la cantidad que tengan ingresos entre ellos); y para el acceso a la vivienda tasada, entre 15.000 y 59.568,32 euros. Todo ello, según datos de Etxebide.
En cuanto al precio de venta, el precio de las casas de protección oficial, trasteros y garaje incluidos, podría rondar los 195.000 euros, para una casa de 75 metros cuadrados útiles de superficie, y el de la casa tasada, 280.000 euros.
El caso es que en Donostia hay miles de ciudadan@s que no tienen ingresos ni para uno ni para otro. Debido a los nefastos salarios que se han agudizado desde la pandemia, y a que la compraventa de inmuebles se ha dejado en manos de quienes viven de convertirse en especuladores.
Lo que parece claro es que seguir construyendo viviendas de venta libre no tiene ningún sentido. Es más, servirá para atraer más capital exterior y agravar la situación. Por otro lado, tampoco se podrá dar solución al problema con operaciones de miles de viviendas nuevas como la de Auditz Akular, ya que las 85.000 restantes serán cada vez más caras y la imposibilidad de acceder a una casa cada vez mayor. El problema ha traspasado todos los límites. La mayoría de los expertos están diciendo cada vez más alto que Donostia debe regenerarse en su interior, transformando lo hecho hasta ahora.
De lo contrario, en Donostia se están repitiendo las mismas condiciones que en la burbuja inmobiliaria de 2008, porque el precio de la vivienda sigue creciendo indefinidamente. Una vivienda tiene el valor que tienen sus paredes, ladrillos, instalaciones, equipamientos, ventanas, suelos, fachada, es decir, elementos constructivos y los que la convierten en vivienda; y luego tiene el valor el suelo, que puede tener una parte objetiva, y otra relativa o subjetiva, según la posición de la ciudad, pero que no puede crecer indefinidamente.
En la política de vivienda de esta ciudad el alquiler y la vivienda protegida deben ser prioritarios, y hay que incidir en las 85.000 viviendas de venta libre, en sus condiciones de venta, uso y precios de alquiler. Así sí que se demostraría valentía e identidad al tiempo que nos alejaríamos del interés privado del sector inmobiliario y de la pugna y rivalidad electoral.
29 de mayo de 2026
