No estamos en campaña electoral, pero lo parece. La dificultad para acceder a una vivienda se ha convertido en demagogia y excusa para planificar proyectos insostenibles y que solo responden a intereses del lobby del ladrillo.
Como si en plena campaña electoral estuviésemos, los partidos andan en una loca carrera por demostrar quién es capaz de construir más vivienda barata en menos tiempo. Quieren hacer frente así a los graves datos sobre el precio de la vivienda y la imposibilidad de la ciudadanía de acceder a ella. Pero no dicen que lo que unos anuncian y otros prometen no va a resolver la cuestión, porque el problema viene de muy lejos, de la dejación de funciones de, precisamente, esos mismos partidos políticos en la gestión del urbanismo y la vivienda.
En Donostia, lo que queremos es una verdadera política de vivienda, y no que se haga política a base del problema de la vivienda. Queremos que nos digan qué van a hacer con el principal instrumento urbanístico, el Plan General que se halla en redacción, para dotar a la ciudad del parque de vivienda en alquiler y protegida que legalmente debiera tener.
En Donostia hay 92.000 viviendas libres y 3.800 protegidas. Que se diagnostiquen las causas, las consecuencias y las medidas para redirigir el mercado.
Y que no fíen las soluciones al plan general porque todas sabemos que no va a estar activo hasta dentro de 10 años (solo en el Avance llevamos 3) y para entonces la necesidad de preservar los espacios naturales será de tal evidencia que operaciones como Auditz-Akular serán papel mojado. El tiempo no va a perdonar a las propuestas insostenibles, desequilibradas e intolerables.
Hacer urbanismo, hacer ciudad, a estas alturas, es gestionarla bien, gestionarla mejor, no construir en cualesquiera que sean las condiciones. Eso solo beneficia al sector inmobiliario.
Altza XXI Herri Ekimena
2 febrero de 2025
